El perdón: una acción que transforma vidas

Actualizado: 13 oct 2021

El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.

Proverbios 17:9 NVI


¿A cuántos de nosotros alguna vez le han lastimado los sentimientos? Estoy seguro de que así sea una vez en nuestra vida una persona o varias han herido nuestro corazón, ya sea porque nos han dicho que no somos importantes, inteligentes, atractivos físicamente, etc. El punto es que mantienes el recuerdo en tu mente de ese o esos momentos en que aquella persona te hizo daño alguna vez, quizás te ha creado una inseguridad que desearías no tener porque te incomoda y no te permite ser tan feliz como deseas. Pero y si te digo que existe una solución a ese problema, que tan solo una acción hecha de corazón puede cambiar tu vida para siempre ¿Me creerías?

Tal vez tu respuesta a la pregunta anterior fue no, porque sientes que esa inseguridad que habita en ti será para siempre o por el contrario, tu respuesta fue si y estás esperando en que te revele cuál es. Permíteme decirte que no importa cual haya sido tu respuesta, hoy te voy a compartir esa acción tan poderosa que podrá hacer cambiar tu “No” a un Sí y además te permitirá hacer un giro positivo a tu vida si la comienzas a aplicar.


El tema de hoy es el perdón, así es, eso que a veces nos cuesta un montón ponerlo en práctica pero que tiene resultados positivos inimaginables. Voy a dividir este mensaje en dos puntos para evitar confusiones, ser suficientemente claro y que puedas sacarle el mayor provecho a la reflexión.



En primer lugar, perdonar es diferente a pedir disculpas*. Comencemos por aclarar la diferencia entre las dos acciones previamente mencionadas: Perdonar es disculpar a alguien por la ofensa que ha cometido contra nosotros, no guardando resentimiento ni insistiendo en pedir algo a cambio como compensación a la falta realizada. Por otra parte, pedir disculpas es aceptar cuando hemos ofendido a alguien con nuestras acciones y reconocemos con esa persona que nos arrepentimos de nuestro mal actuar. He aquí la gran diferencia, para perdonar solo hace falta una decisión interna de quien ha sido ofendido no importando si el ofensor se ha o no disculpado por su equivocación. En nuestra vida mucha gente nos ofende pero nunca se digna a pedirnos disculpas. Es aquí donde el perdón cobra gran importancia, solo tú tienes el poder de perdonar y sanar aquella herida que no te permite ser plenamente feliz, en pocas palabras, perdonar es una decisión personal y no necesita de alguien externo.

He escuchado a personas afirmar que es imposible perdonar, que las heridas solo pueden sanarse si primero se disculpan con nosotros, que el verdadero perdón no existe. En este instante quiero decirte que esa idea es completamente falsa, el perdón verdadero llevado a cabo en un proceso lento, seguro y fundamentado en una vida de la mano de Dios es completamente real y posible.


En segundo lugar, perdonar demuestra madurez y progreso en tu crecimiento personal. Las personas con un alto grado de madurez tienen características como ser seguros de si mismos, actuar con responsabilidad, ser consciente de las decisiones que toman y hacerse cargo de sus consecuencias. Por lo tanto, cuando perdonamos a nuestro ofensor estamos auto reforzando nuestra seguridad, le damos a entender a las demás personas y a nosotros mismos que aquella falta de ahora en adelante no tiene poder ni autoridad sobre nuestra vida y de ninguna forma define nuestro verdadero ser. Cuando perdonamos a quienes nos ofenden estamos actuando como lo haría Jesucristo, solo mira cuantas faltas cometemos diariamente y aún así Dios nos sigue recibiendo con su infinito amor. Si es posible, te pido por favor que seas valiente y cuando estés listo comunícate de la manera más respetuosa con esa persona que te ha lastimado profundamente y hazle saber que tu ya la has perdonado, este paso es muy importante.


Para terminar, calma, tómate tu tiempo, el proceso del perdón es muchas veces difícil porque nuestro corazón se ha endurecido y auto aislado debido a que tiene miedo de volver a ser lastimado. Sin embargo, este paso hacía el perdón es definitivamente necesario para despojarte de esas cargas que impiden que tu luz irradie al 100%. No importa si duras un mes o cuarenta años en el proceso, lo importante es que desde hoy empieces a aplicar el perdón en tu valiosa vida.


*Pedir disculpas o pedir perdón o disculparse, tómese como lo mismo.


PD: Por favor, vuelve a leer nuevamente de manera lenta el versículo que está al comienzo del mensaje, date una pausa e interiorízalo. Si te ha gustado, no dudes en apuntarlo en tu agenda por si deseas recordarlo más tarde. Sin más nada que añadir, te deseo una linda semana.





Si este mensaje fue de tu agrado estaría muy agradecido si lo compartes con otras personas, me ayuda en gran manera a que más personas puedan disfrutar de estas reflexiones y que esta familia siga creciendo. Recuerda que puedes comentar en la sección de comentarios como te pareció este mensaje, y sin nada más que añadir, te deseo un excelente día.


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