La opinión edificante

Actualizado: 11 jul

A: Hola, ¿qué tal?, ¿cómo le están pareciendo los alimentos?

B: La picada mixta está deliciosa. Me parece que la limonada también está en su punto, aunque para una próxima ocasión deberían traerla al mismo tiempo que la comida.


Foto de Harli Marten en Unsplash


En todo momento estamos formando juicios sobre nuestro entorno. Criticamos el producto o servicio que nos brinda una empresa, juzgamos a los distintos candidatos políticos, opinamos sobre la forma de ser de los demás y sobre el trabajo de un compañero de clase u oficina. Las personas somos seres críticos y, muchas veces, opinamos hasta en lo que no nos incumbe y en plena ignorancia. Irónicamente a todos nos gusta opinar, pero nos cuesta aceptar las críticas de los demás, más cuando estas van dirigidas a nosotros.

En mi opinión, la crítica es necesaria pero debe ser hecha con un propósito de edificación, no destrucción. Por esta razón, las únicas críticas que merecen la pena hacer y aceptar son la crítica constructiva y la positiva. De modo que todos deberíamos saber hacer, reconocer y aceptar estos tipos de opinión.


Al objetivo correcto

Usualmente los juicios que hacemos son sobre el ser y no el hacer, es decir, tendemos a criticar al ser humano que ejecuta la acción y no a la acción o el servicio como tal. Para que me entiendas un poco mejor te planteo los siguientes ejemplos:

1. Supongamos que una chica se viste de una forma poco usual, que resalta inmediatamente y no suele ser de agrado para la gran mayoría.

Crítica al ser: “Esa muchacha no se sabe vestir, tiene mal gusto”.

Crítica al hacer: “La forma en que combina sus prendas no la hace ver bien”.

2. Imaginemos que un mesero no es atento con sus clientes y tiene dificultades tomando las ordenes de los comensales.

Crítica al ser: “Él no sirve ni para tomar un pedido, es muy lento y con atención dispersa”.

Crítica al hacer: “La manera como este señor toma las ordenes es poco eficiente y con frecuencia no está atento a las solicitudes de los clientes”.

Como puedes apreciar, en las primeras frases de cada ejemplo se ataca directamente a cómo es la persona, mientras que en las segundas oraciones se critica la acción puntual que realiza el individuo. Partiendo de esta diferencia, entonces podemos comprender mejor el concepto de crítica constructiva.


Un comentario que construye


Foto de Randy Fath en Unsplash


Si consultas el diccionario, te darás cuenta de que varias de las denotaciones de la palabra crítica son negativas, además las connotaciones de este vocablo suelen concebirse como una opinión desfavorable. Es por esto que en nuestra mente se ha quedado casi que grabada la idea de que las críticas no nos gustarán porque nos causarán malestar. Sin embargo, es aquí donde entra la idea de “la opinión edificante”, es decir, la popular crítica constructiva.

La opinión edificante es un comentario que busca ayudar a mejorar una actitud, una cosa o un servicio, y esta es compartida con respeto y buenas intenciones. A su vez, la opinión edificante se fundamenta en la crítica al hacer y se le añaden ciertas características que le dan su propiedad constructiva. A continuación se nombran algunas de sus cualidades.

  • Atributos que caracterizan a las opiniones edificantes:

  1. Como menciona Martins (2021), estas son declaraciones en primera persona. Nuestro objetivo es construir, por lo tanto debemos evitar realizar comentarios que se sientan como ataques. Por el contrario, las intervenciones deben dejar claro que estamos expresando nuestro punto de vista. Esto lo llevamos a la práctica evitando utilizar el “tú hiciste…” y lo cambiamos por “me parece que…”.

  2. Martins (2021) comenta también que los comentarios deben poder llevarse a la práctica. La opinión tiene que proponer un camino para la mejora de lo que se hace, por ejemplo, desarrollar una habilidad, adoptar una mejor actitud, diseñar estrategias para mejorar un servicio, entre otras cosas. La opinión tiene que ser aplicable a la labor, no un simple juicio vacío que no brinde alternativas de mejora.

  3. Son hechas con una actitud amable y respetuosa. Lo que menos queremos es herir los sentimientos de la otra persona, es por esto que al hacer el comentario debemos procurar la cortesía y una posición amigable. Por otro lado, las posturas soberbias no tienen cabida, el respeto y la humildad deben hacerse presentes en nuestro comentario.

Cabe aclarar que hay otras cualidades pero estas son las que más llamaron mi atención y las considero entre las más relevantes.


El valor de la opinión edificante

Una opinión edificante bien formulada y efectivamente entregada ayuda tanto al crecimiento de la otra persona como el nuestro. Además, saber aceptar y comprender las críticas constructivas fortalece la comunicación, la confianza y, si la aplicamos, coadyuvará a desempeñarnos mejor en el futuro.

De ahora en adelante te invito a que cuando vayas a formar un juicio sobre el trabajo de alguien o un objeto, tu opinión procure brindar propuestas de mejora y no limitarse a ofender o sentenciar. Así también, cuando nos ofrezcan un comentario tengamos la sabiduria para recibirlo de la mejor manera y tomar solo los aportes que crean valor.



Referencias

Martins, J. (4 de enero de 2021). Cómo hacer críticas constructivas: consejos y ejemplos. Asana. https://asana.com/es/resources/constructive-criticism


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⬅️1 de Marzo 2022

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