El anhelo de sentirse amado

Actualizado: 4 sept 2021

Debo confesar que escribir sobre este tema me ha costado más de lo habitual, pienso que por el hecho de que posee una gran complejidad por todas las ideas que convergen en él. Además, debo ser honesto que tampoco me había sentido muy inspirado últimamente; no obstante, finalmente me siento claro para poder hablar sobre este interesante asunto.

Verás, después de un tiempo de reflexión, he llegado a la conclusión personal de que todos los seres humanos poseemos una necesidad definitivamente insaciable. Diría que esa necesidad está con nosotros desde el momento que nacemos y permanece hasta el momento de nuestra muerte. Tal vez pensarás en que me refiero a la comida o el agua. Pero no, ésta transciende cualquier cosa material, a la cual me refiero es al deseo de sentirnos amados.



Debido a nuestra naturaleza humana, nuestro instinto es el de vivir en sociedad, fuimos creados para relacionarnos con otras personas, no para divagar en la soledad. Por lo tanto, eso nos condiciona a querer buscar aceptación de alguna u otra forma en otras personas para sentirnos conformes. Y lo sé, quizás puedes estar pensando “yo no necesito de la aceptación de nadie, porque soy muy seguro de mí mismo”; y tienes toda la razón, no existimos para agradar a los demás. Sin embargo, a lo que me refiero es que es indudable que tengamos el deseo de querer encajar con las otras personas. Si te detienes a pensar un segundo, muchas de tus acciones que realizas día a día están inconscientemente inducidas por lo que los demás hacen, lo que significa que no eres ajeno de no sentir el deseo de la aceptación. Ahora, eso es algo totalmente normal, absolutamente todos los seres humanos nos sentimos así, por lo que previamente te mencioné respecto a nuestra naturaleza.


Antes de entrar en materia, me gustaría resaltar que este mensaje será dividido en tres partes, básicamente por el hecho de ser más específico en cada uno de los subtemas, así como darme a entender con lo que quiero transmitirte de la forma más clara posible.

Como te mencioné al principio, la necesidad se sentirnos amados por otros es algo que nos acompaña desde que llegamos a este mundo, el problema es que no siempre recibimos el Amor que esperamos y merecemos. Y de modo que esta necesidad debe ser obligatoriamente saciada, emprendemos una búsqueda hacia el Amor, es esto lo que nos da pie para la primera parada.


Buscando sentirnos amados

Hace un tiempo, vi un video en YouTube donde se mostraba el interrogatorio a Nikolas Cruz (22), el autor de la masacre en una escuela secundaria de Parkland, USA; donde asesinó a 17 personas e hirió a otras 14. Como en cualquier cuestionario, le hicieron a Nikolas varias preguntas, pero lo que realmente captó toda mi atención fue el instante cuando Zachary Cruz entró en la habitación donde se encontraba su hermano y le ofreció un abrazo. Nikolas al experimentar esa muestra de Amor, inmediatamente rompió en llanto. En medio de esta escena tan escalofriante pero a la vez tan impactante, me di cuenta de que Nikolas siempre tuvo un vacío enorme, era tan profundo el dolor y el odio en su corazón por nunca haber recibido Amor, que lo llevó a cometer un acto supremamente aberrante.

En medio de este sombrío panorama, podemos apreciar el claro ejemplo de una persona que fue completamente destruida por la falta de cariño, seguramente nunca nadie cultivó Amor en su corazón y ese vacío lo llevo a llenarse enteramente de dolor y maldad.

Afortunadamente, el caso de Nikolas no es el común denominador en esta sociedad, sin embargo, el dolor en nuestro corazón se puede manifestar en mayor o menor medida dependiendo de las experiencias en cada una de nuestras vidas. Por ejemplo, el vacío de no tener una figura paterna o materna, una violación sexual, sufrir bullying en la escuela, ser dolorosamente defraudados por alguien en quien confiamos, etc. Cada una de estas situaciones se convierte en un potencial generador de vacío en el corazón, un espacio oscuro que causa en nosotros inseguridades, miedos, culpa o profundo dolor. Estos amargos sentimientos nos impulsan a querer encontrar algo que nos permita sentirnos llenos, algo que actúe como refugio o cura y pueda enmendar esas heridas que arrastramos con nosotros.


El problema es que muchas veces el “life jacket” o la cura aparente que encontramos a estos vacíos, en realidad causan más daño que sanación. Un escenario muy común son aquellas personas que ven las relaciones de pareja como una puerta para “reemplazar” el vacío de no contar con una figura paterna o materna. Esto los lleva a cambiar y cambiar de pareja constantemente, como ya te podrás imaginar, porque no logran llenar esa falta de amor que claramente no se cura con un novio(a). Otros ejemplos, pueden ser la prostitución, refugiarse en las drogas o el alcohol, tener sexo desmesuradamente, etc.

Cuando no se ha llevado un proceso de perdón y sanación, cada una de estas situaciones previamente mencionadas, se presentan como una “oportunidad” para sentir una falsa sensación de plenitud, y por supuesto de Amor.


Todos estos problemas tienen un origen en común, y se limita a que el ser humano muchísimas veces no da Amor a los demás, lo que intrínsicamente provoca un vacío de este en la vida de los que le rodean. Esta idea nos abre paso al segundo punto.


La utopía del Amor



La frase “es mejor dar que recibir” es cumplidamente real. En mi opinión, dictamina un principio de vida que sería maravilloso si todo lo pusiéramos en práctica. Pero, ¿recibir también es justo y necesario, no?, y la respuesta es un Sí rotundo. Por supuesto que recibir es esencial; podemos dar pero si no recibimos absolutamente nada de nadie, te aseguro que no nos vamos a sentir bien, porque necesitamos que otras personas también nos tengan en cuenta y nos den su Amor y atención.

En resumidas cuentas, es eso lo que sienta la base de lo que yo le conozco como la utopía del Amor, “Si todos diéramos Amor en todo momento, por consiguiente, todos lo recibiríamos instantáneamente”. Si esto fuera realidad, la vida sería perfecta porque estuviéramos cumpliendo a la perfección el mandato de vida más importante de la humanidad, “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

El dilema es que como toda utopía, estamos infinitamente distantes de hacer de esa idea una realidad. Y es por el hecho de que no somos capaces de dar Amor en todo momento. Simplemente no podemos hacerlo, es imposible para nosotros los seres humanos llevar eso a cabo, porque no estamos completamente llenos de Amor y nunca lo estaremos, al menos en esta vida.

Esa realidad, nos condena a padecer todos los problemas de hoy en día, pero ¿no y que todo tiene solución en la vida?, pues sí, solo que la solución no depende de nosotros, pero entonces, ¿de quién depende?


La fuente inagotable de Amor

Imagina que tienes hambre infinita de galletas de chocolate, las galletas son gratis por siempre, el único detalle es que debes ir a la tienda por un nuevo paquete de galletas todos los días. Un día vas a la tienda pero no encuentras ni un solo paquete, y de modo que tienes mucha hambre, necesitas encontrar más en algún otro lugar. Entonces, te diriges a una nueva tienda, pero te das cuenta de que tampoco hay ni una sola galletita, así sucesivamente vas a muchas tiendas pero nada que consigues un nuevo paquete de aquello tan deseado. En un momento inesperado, recibes una información que afirma que en una fábrica de galletas hay una cantidad infinita de estas, y puedes acceder a todas ellas, por supuesto, sin costo alguno. Finalmente, vas a la dichosa fábrica y encuentras eso que tanto esfuerzo te tardo, te sientes extremadamente feliz que decides quedarte a vivir en la fábrica de galletas.

Esta analogía hace referencia a Dios y los seres humanos. Nosotros somos la persona que tiene hambre de galletas (Amor) y la fábrica de galletas infinitas representa a Dios (la fuente de Amor eterno).

Cuando entendemos que no se nos es suficiente con el Amor limitado que proveen las personas y los instantes de alegría que nos puedan producir ciertas cosas materiales, es entonces donde buscamos una respuesta en el más allá. Por el hecho de que somos seres tripartitos, es decir, tenemos espíritu, alma y cuerpo, poseemos la capacidad de conectar con la dimensión espiritual.

Si te detienes a pensar un segundo, verás que todo a tu alrededor tiene un origen, por ejemplo, el computador o celular donde estás leyendo esto fue hecho con ciertos materiales que a su vez se originaron de otros. Bueno, los sentimientos y pensamientos también tienen sus orígenes, el Amor en particular proviene de Dios. Ves que la frase “Dios es Amor” expresa algo literal; todo lo bueno, agradable y perfecto nace de Dios. En ese orden de ideas, cada vez que expresamos cariño, afecto o bondad con nuestros actos, no es nada más que una pequeña muestra de todo el Amor que proviene de Dios.

Entonces, ¿cómo es que nosotros podemos llegar a esa fuente inagotable de Amor donde la plenitud y llenura es para siempre?, pues la respuesta a esa pregunta es muy sencilla, acercándonos a Dios. Así de simple, Dios está para ti en cualquier momento, lo único que debes hacer es hablar con él, así como lo escuchas, habla con Dios como si estuvieras hablando con un amigo. No obstante, para poder llegar a Dios, primero debemos hacer una conexión, es como si tuviéramos que atravesar un camino donde en su final se encuentra el Amor eterno. Esa conexión es Jesucristo, Jesús está esperando ser tu mejor amigo, ¡el hijo de Dios anhela conocerte! Jesús es aquel que nos conduce directamente hacia Dios. Sin Jesús no podemos llegar a Dios, he aquí la importancia de hacernos amigos de Jesús. La mayor muestra de amistad que podemos hacer es actuar en nuestra vida como él lo haría, vivir en Amor y andar por el camino de la verdad.

El problema es que muchísimas veces nos alejamos de él o dejamos de lado mantener una relación cercana con el Padre. Por consiguiente, es como si diéramos media vuelta directo al problema de la búsqueda del amor porque nos alejamos de la fuente de la fuente eterna del Amor.



Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:16 RVC


Todo en la vida es un proceso, eso incluye conocer al Padre Celestial y disfrutar todas las bendiciones que este tiene para nosotros. El Amor de Dios es supremamente poderoso, tanto así que nos reconforta y nos lleva hacia el triunfo. Dios manifiesta su Amor todos los días con nosotros, nos permite vivir un día más, nos impulsa a que logremos nuestras metas, nos lleva a lugares que pensamos imposibles de alcanzar y lo más importante: Dios nunca abandona. Cuando piensas que Dios se ha olvidado de ti, no es así, él está trabajando tras bambalinas aunque nosotros no lo podamos ver fácilmente y yo mismo tengo evidencia de esto por las cosas que he vivido.

En conclusión, como humanos se nos dificulta entender la magnitud y complejidad de todo lo que representa el Amor, no obstante, es una necesidad permanente en nosotros, por lo que nuestro ser nos incita a saciarla. El Amor tiene un origen que muchas veces ignoramos o buscamos reemplazarlo, el detalle es que esa fuente es insustituible e inigualable, sin embargo, cuando al fin decidimos vivir en ella, nuestra vida toma un giro total para bien. El Amor es la fuerza más poderosa, lo puede todo, hoy te invito a que te llenes del Amor de Dios y lo compartas con todos lo que tengas a tu alrededor, con tus amigos y hasta con tus enemigos.



Si este mensaje fue de tu agrado estaría muy agradecido si lo compartes. Recuerda que puedes comentar en la sección de comentarios como te pareció este mensaje, y sin nada más que añadir, te deseo un excelente día.❤

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