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Dejar ir para permitir entrar

Actualizado: 21 nov 2021

Tengan cuidado de que nadie pague a otro mal por mal; más bien,

procuren siempre hacer el bien, tanto entre ustedes como con los demás.

1 Tesalonicenses 5:15-17 (RVC)



Imagina que todos en nuestra parte izquierda del pecho, donde se encuentra justamente el corazón, tenemos una pequeña puerta. Una puertita que cada vez que interactuamos con otras personas desprende energías desde su interior hacia afuera, pero no solo salen cosas de ella, sino que también por aquella puerta pueden entrar en nosotros energías irradiadas por otros seres humanos. Las personas pueden soltar tanto buenos como malos deseos, esto dependiendo de su actuar. Por supuesto, esperamos que al momento de darse ese intercambio de energías ambas partes se beneficien, sin embargo, desafortunadamente no siempre es así.


A lo largo de nuestra existencia interactuamos repetidas veces con gente de todo tipo, ya sean nuestros amigos, familia, pareja, compañeros de trabajo, desconocidos, etc. Siguiendo la metáfora expuesta en el párrafo anterior, constantemente estamos liberando pequeñas partes de nuestro ser a otras personas a través de las opiniones, los sentimientos y la forma de actuar, y dependiendo de qué tan influyente seamos en la vida de los demás, todas esas expresiones verbales o no verbales pueden permanecer en mayor o menor medida en el corazón de ellos.

Personalmente hay dos conceptos de vida que se me han hecho difíciles de comprender y aceptar. Al principio sentía que solo me sucedía a mí, pero a medida que he dialogado con otras personas, me he dado cuenta de que es un asunto más común de lo que suponía. Estos dos conceptos son no siempre vas a recibir lo que esperas y hay que saber distinguir quién merece entrar en tu vida, así como dejar que las personas salgan de ella. De estas dos verdades se tratará este mensaje, intentaré abordar algunos de los problemas más comunes que se derivan de no contar con estas ideas bien sólidas, además, plantearé algunas soluciones a aquellos dilemas que en la mayoría de las veces no nos dejan avanzar libremente debido a las cargas que arrastramos con nosotros. Ahora sí, entremos en materia.


La decepción de no cumplir la expectativa

Una de las cosas que más causa frustración es no sentirse correspondido en lo que hacemos. Tal vez te ha pasado que le has dedicado tiempo a una persona, le has brindado tu ayuda, has hecho cosas por ella que quizás no harías por cualquiera, pero cuando te das cuenta de que la otra persona no haría exactamente lo mismo por ti, sencillamente no te sientes amado de la misma forma y hasta un poco decepcionado.

La causa de este problema es que muchas veces tenemos muy arraigada la idea de que los demás estarán dispuestos a hacer lo mismo que nosotros hacemos por ellos, no obstante, la realidad no es así. Es más, no necesariamente la otra persona ha tenido que hacer algo malo, sencillamente se portó tal cual como es y su comportamiento no fue como nos gustaría que hubiese sido.

Algo clave que debemos aprender es dejar de vivir basándonos en las expectativas, que muchas veces están muy lejos de la realidad. He aquí la importancia de saber distinguir quien merece tener cabida en nuestro corazón.

Es muy común las desilusiones que se producen a raíz de dejar entrar en nuestra vida a las personas incorrectas, ya que no nos hemos dado el tiempo suficiente de conocerlas en realidad. En ocasiones nos apresuramos y entregamos parte de nuestro corazón a gente con la cual llevamos un período corto de tiempo conociendo y que aún no merecen saber cosas de alto valor para nosotros. La solución para evitar caer en este error es que vivamos un proceso lento y seguro, sin crear expectativas grandes, solo disfrutar de conocer a las personas y poco a poco ir mostrando nuestros sentimientos. Lo ideal es que esto se haga de manera gradual, de menos a más. Incluso con las personas con las que conectamos casi que de inmediato, las cosas deben ir paso a paso porque las relaciones no viven de lo que siente al principio, sino de lo que experimentamos en el proceso. Adoptando este comportamiento evitaremos vivir de falsas ilusiones y cuidaremos mejor nuestro corazón. Recuerda, el punto no es que te vuelvas más frio al momento de expresar tus ideas o emociones, es que lo hagas con quienes de verdad lo valoran y en el momento oportuno.


Unos se quedan, otros se van

Al final del primer párrafo de este mensaje te mencioné que no siempre ambas partes se benefician de la interacción que se da entre ellas. Se pueden presentar escenarios donde una persona hiera los sentimientos de la otra o que sencillamente se distancien por muchas variables.

Hay que tener en cuenta que existirán lazos que van a terminar, por ejemplo, amistades que se distanciarán hasta el punto de disolverse, noviazgos que tocarán un fondo y se separarán, vínculos en los que se acabará la “química”. Esto hace parte del curso natural de la vida y sea cual sea el motivo por el cual termine esa relación interpersonal, siempre debemos procurar conservar nuestro bienestar emocional, que nos sintamos en paz y con buena cara hacia el futuro.


A continuación, te presento las dos caras de la moneda en una situación donde se han lastimado los sentimientos. ¿Qué es lo que debemos hacer?


Si hemos sido heridos por alguien, es importante que hagamos dos cosas claves.

  • Evitar sentirnos culpables. El hecho de que otra persona haya herido tus sentimientos, no significa que tú te equivocaste. Por favor, deja de auto culparte, lo único que haces es ponerte un peso encima innecesario. Es verdad que nosotros tomamos la decisión de estar con aquellas personas y debemos hacernos responsables por nuestros actos, pero esto es muy diferente a sentirnos culpables por los desaciertos de alguien más.

  • Asumir el costo de nuestro dolor. Es común que a nuestra mente se nos vengan ideas de venganza, de amargura, de enemistad hacia la otra persona porque nos duele lo que nos hizo. Sin embargo, debemos saber que ese no es el camino correcto, ya que dichas alternativas solamente nos harán sentir más deprimidos y estancados, no avanzaremos para nada en nuestro proceso de sanación y crecimiento. Lo mejor que podemos hacer es perdonar a la otra persona. El perdón es tu mejor opción, es un proceso que en múltiples ocasiones es difícil, pero es de vital importancia para seguir adelante. Te recomiendo mi mensaje "El perdón: una acción que transforma vidas" con el fin de que aprendas y conozcas un poco más sobre esta determinante decisión.

Por otro lado, si hemos sido nosotros quienes hemos herido al prójimo, el mejor camino es arrepentirnos de corazón por nuestro mal actuar, pedirle disculpas a la otra persona y perdonarnos a nosotros mismos por lo que hicimos. Claramente debemos procurar no volver a caer en el mismo error para evitar causar daño en los sentimientos de los demás en el futuro.


A tu vida llegarán y se irán personas que te aporten cosas buenas, así también como algunas que te lastimen, tu misión siempre será actuar con benevolencia. No importa si los otros no son buenos con nosotros, hacer lo correcto debe ser nuestra prioridad. ¿Por qué? Porque nosotros debemos ser luz en este mundo caído, los demás no tendrán un argumento para hablar mal de ti, porque las buenas acciones son como el sol, no se pueden tapar con un dedo. Concentrémonos en hacer el bien, eso nos hará sentir tranquilos en que dimos lo mejor de nosotros a los demás. Solo procura dar lo mejor de ti siempre.


Finalmente, las energías que invertimos en las demás personas no se pierden si las cosas se acaban, todo sucede en un plan perfecto, hace parte de nuestro proceso de aprendizaje mientras existimos en este mundo. Esta semana te invito a meditar en que mantener una buena salud mental incluye dejar de vivir de expectativas y aceptar que hay personas que se van de nuestra vida. Dejar salir aquellos paradigmas, inseguridades y/o rencores que te perjudican para que entren nuevas amistades, ideas, y con ellas oportunidades que nos lleven al siguiente nivel está en ti, lo único que debes hacer es disponerte a cambiar con la ayuda de Dios. Recuerda que estar aquí, justo ahora, es posible por todo lo que has experimentado en el pasado, las alegrías y las tristezas, las buenas y las malas decisiones, todo lo que hemos atravesado nos queda como lecciones de vida.



Si te gustó el mensaje, me encantaría conocer tu opinión sobre este tema, es por eso que te invito a que me dejes tu comentario en la sección de abajo. Te agradezco grandemente si me ayudas compartiendo el mensaje con tus amigos y/o familia, así más personas pueden disfrutar de este Blog. Si deseas escribirme para conversar sobre algo en particular, puedes enviarme un DM en Instagram o escribirme a mi correo personal, estoy para ti. Sin nada más que añadir, te deseo una feliz semana y un buen día.



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