Capítulo 3: Un corazón dadivoso / Navidad con un sentido

Actualizado: 17 ene

Cuando somos agradecidos de nuestro corazón brota la generosidad de forma natural.

Edvaldo De Castro



Recuerdo que cuando era niño lo que más me gustaba de la navidad era recibir regalos, honestamente, era eso. Y estoy seguro de que muchos cuando éramos niños también pensábamos así, anhelábamos tener ese juguete que tanto nos gustaba o aquella cosa que nos hacía ilusión. Eran tantas la ganas de recibir lo que había pedido que hacía lo posible por quedarme despierto hasta la madrugada para finalmente obtener el dichoso presente. A esa edad realmente no entendía la magnitud del esfuerzo que realizaban mis padres para brindarme a mí y a mi hermano una linda navidad, pero afortunadamente a medida que he crecido he podido comprender todo lo que ellos hacen.


Usualmente, el acto de dar es concebido como obsequiar un presente. A decir verdad, primeramente era así como yo concebía esta acción, sin embargo, he entendido que dar algo va mucho más allá que regalar algo material. En realidad, la generosidad nace en el corazón y la podemos manifestar de diversas maneras. Un ejemplo es ser generosos con nuestros sentimientos, esto es, expresar afecto, dar una palabra de consuelo, servir en una fundación, ofrecer nuestro tiempo para ayudar a las personas en aquello que necesiten, entre otras cosas. Por supuesto, cuando existe la posibilidad y la necesidad de aportar recursos económicos, si está en nuestro alcance, debemos hacerlo. Además, es importante recalcar que muchas veces pensamos que cuando se necesita mucho dinero nuestros aportes pequeños no son importantes, pero la verdad es que cada centavo y cada ayuda es fundamental para lograr el objetivo. Por lo tanto, nunca hay que subestimar lo que podamos u otros puedan aportar.


Dar con un corazón noble

Cualquier acto de bondad que realicemos en nuestra vida debe procurar ser hecho con una intención pura en amor. La navidad nos invita a ser agradecidos y una vez valoramos lo que tenemos, entonces de nuestro corazón brota el anhelo de compartir y ver a los demás avanzando en sus vidas.


Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

2 Corintios 9:7 RVR 1960


La clave de dar está en entregarnos como personas, me refiero a poner al servicio de los demás nuestra sabiduría, talentos, dones y habilidades. Y tal cual como sucede con la gratitud, la generosidad también puede convertirse en nuestro estilo de vida. Estas dos filosofías son clave para una vida próspera.


En conclusión, el acto de dar puede realizarse de cientos de maneras diferentes, solo basta adoptar la actitud correcta. En estas fechas las familias se reúnen para disfrutar de una cena, los supermercados se abastecen completamente y se siente un ambiente de celebración, pero no podemos ignorar la realidad de muchas personas con gran necesidad tanto sentimental como material. Por esta razón, hoy te invito a que des lo que nazca de tu corazón, sea mucho o poco, el amor se multiplicará por montones.

¡No te quedes sin dar algo esta navidad!


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