Capítulo 2: La gratitud / Navidad con un sentido

Actualizado: 21 dic 2021

“Gratitud: Es la clave que convierte los problemas en bendiciones y lo inesperado en regalos”

Pam Grout



En el post anterior se mencionó a la gratitud como uno de los fundamentos de la navidad. Es tanto así que en varios países (Estados Unidos, Canadá, Israel, entre otros), la celebración que da apertura a la temporada navideña tiene como eje ser agradecidos, esta es el día de acción de gracias. Esto sirve para darnos una idea de lo importante y relevante que es considerado el sentimiento de gratitud para los seres humanos. Sin embargo, lamentablemente, el agradecimiento ha sido siempre algo que cuesta mucho poner en práctica, esto porque el ser humano por naturaleza no es agradecido. El hombre tiende a no valorar lo que tiene como debería ser valorado. Y por ende, desafortunadamente, la gratitud es muchísimas veces dejada a un lado. Sin embargo, la navidad llega para recordarnos y animarnos a hacer de la gratitud un estilo de vida.


El paradigma del merecimiento

Comúnmente ser agradecido es concebido como darle gracias a alguien luego que esa persona ha hecho algo bueno para nosotros. En pocas palabras, le agradecemos a quien se lo merece, esto según nuestro juicio porque decidimos con quienes somos agradecidos y con quienes no. Básicamente, dentro de este modelo la gratitud se limita a una acción especifica hacia alguien puntual en un momento particular. El problema es que esta concepción es egoísta y limitada, y sí, puede sonar difícil de aceptar y probablemente muchos no estén de acuerdo conmigo. Pero, en realidad, la gratitud no sigue un modelo de merecimiento, por esta razón, deberíamos ser agradecidos con todas las personas sin importar la intención de sus acciones. Además de dar gracias por las cosas materiales que hacen parte de nuestra vida mientras estamos en la tierra.

Sin embargo, la pregunta que surge es ¿Por qué? ¿Qué me dice a mi que tengo que ser agradecido con todo lo que me sucede? Incluso esta interrogación se hace más grande cuando sabemos que la gratitud no es una obligación.


Un regalo inmerecido

La esencia de la navidad es un regalo que la humanidad recibió inmerecidamente. Dios en su muestra más grande de amor nos regaló a su hijo Jesús, sin el hombre poder hacer algo para merecerlo. Esto rompe completamente con el paradigma del merecimiento, incluso deja sin argumentos a esta idea. La humanidad ahora ha recibido algo para lo cual no ha hecho méritos, algo que no puede igualarse ni mucho menos pagarse. Entonces, siendo Dios todo lo que Él es, ¿Quiénes somos nosotros para juzgar con quienes somos o no somos agradecidos? Cuando Dios mismo dice que no importa todos tus errores, yo soy bueno contigo. He aquí la respuesta a las preguntas formuladas anteriormente.


Gratitud como estilo de vida

La gratitud pasa ahora de algo que se pensaba puntual a algo permanente. Una actitud de dicha y felicidad por todo aquello que tenemos, por el regalo de Dios, la naturaleza, las personas que hacen parte de nuestra vida, lo bueno y lo malo que nos sucede, porque todo esto nos hace quienes somos hoy en día y estar con vida ahora mismo es suficiente para dar gracias.

Vivir en la gratitud es agradecer a las personas que son buenas contigo directa o indirectamente. De forma directa como puede ser alguien que te haga un favor o indirectamente como el chofer del bus, ambas personas hacen cosas buenas para ti. Por otro lado, también hay que sentirse agradecido por quienes nos ofenden y las cosas malas que nos suceden porque de aquellas personas y momentos podemos aprender una lección, y ¿Por qué no? Iniciar acciones que generen un cambio positivo, ya sea romper un circulo vicioso, crear nuevas oportunidades para los demás, entre otras cosas. La gratitud es una decisión, tú decides ser agradecido por lo que tienes y lo que eres y, a partir de allí, entonces puedes crecer y aspirar a cosas mejores para tu vida.

Una de las cosas que me fascinan de ser agradecido es que te traen muchos más sentimientos positivos como la tranquilidad, la alegría, la amabilidad y demás. Sencillamente, la gratitud hace sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás.



Para finalizar, quizás en el momento en que nos suceden las cosas no pensamos que podemos agradecer por aquello que nos ha acontecido o sencillamente se nos olvida dar gracias por lo que tenemos, es normal que esto nos suceda. Pero, la navidad nos recuerda que la gratitud tiene cabida siempre. Es por esto que te invito a que durante esta temporada tomes la decisión de hacer de esta actitud tu estilo de vida. Además de que aún en los momentos más difíciles, luego entiendas que aquellas experiencias te dejaron una enseñanza y eso es motivo de agradecimiento.



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