Caminos distintos

Actualizado: 26 ene


Foto de Susanne Schwarz en Unsplash


A medida que la tecnología evoluciona nuestro mundo también cambia. Ejemplos de esto son la modernización de las ciudades, los productos que se ofrecen en los mercados y los medios de transporte. Y no solo nuestro entorno es cambiante, sino que nosotros como personas también estamos en frecuente transformación conforme la vida transcurre. Una clara ilustración son nuestros gustos, cuando éramos niños nos gustaban ciertas cosas, pero ahora que hemos crecido nuestros intereses son distintos. Recuerdo que de niño me encantaba vestirme con ropa deportiva, es por eso que siempre que tenía la oportunidad les pedía a mis padres que me compraran vestimenta de la marca Nike. Sin embargo, ahora prefiero vestirme un poco más casual e informal. Honestamente, al ver en fotos como solía vestirme hace cinco años me causa un poco de gracia.


Así como mi estilo, mi forma de ver el mundo también es diferente. Eso incluye la manera como tomo decisiones, mi personalidad, mi círculo social y hasta los gustos musicales. Por supuesto que esto es normal, vamos, todos los jóvenes pasamos por esta etapa. Lo que sucede es que todos estos cambios también traen muchos sentimientos encontrados cuando notamos que las personas con las que antes compartíamos poco a poco dejan de estar en sintonía con el rumbo de nuestra vida.


Otras rutas

El destino de cada ser humano es único, irrepetible e inimitable. Por esta razón, es un hecho que con el pasar del tiempo ocurran situaciones que hagan divergir las vidas de las personas, como puede ser el caso de mudarse a otra ciudad, asistir a diferentes universidades o ir en busca de nuevas metas. Estos escenarios influyen directamente en la mentalidad de un individuo de modo que su entorno cambia, lo que resulta en nuevos vínculos interpersonales, nuevas experiencias, cambios en sus gustos, entre otras cosas. Al presentarse estas variaciones entre las vidas de las personas, las cosmovisiones se hacen cada vez más distintas, y una de la consecuencias más comunes es que con el pasar del tiempo se tiendan a alejar. Diría que no necesariamente tienen que existir sentimientos de malestar para que esto suceda, simplemente dejar de compartir intereses afines influye mucho en que alguien pierda el interés. Además, muchas veces esto no sucede de forma abrupta, por el contrario, pueden pasar meses o años para percibir el gran cambio.


Los viejos y buenos momentos

El hecho de que no compartamos el mismo tiempo o los mismos intereses con las personas que apreciamos no debe ser visto como algo malo porque, como te he dicho, es algo normal que suceda. Sin embargo, es importante que seamos agradecidos y no olvidemos las lindas experiencias vividas juntos, esos momentos donde se tuvieron el uno al otro y se aprendieron valiosas lecciones. Claro, recordar esto puede hacernos sentir un poco melancólicos, tal vez podríamos preguntarnos por qué las cosas no pueden volver a ser como eran antes. No obstante, pienso que no deberíamos cerrarnos a no volver a pasar un rato agradable con aquellos amigos o familiares en un futuro cuando quizás la vida los vuelva a juntar.

Personalmente, creo que después que se procure estar en paz con los demás y nos enfoquemos en valorar los momentos, sabiendo que las cosas tienen un inicio y un final porque nuestra vida terrenal no es eterna, el tema de dejar ir y permitir entrar es algo que fluye y debemos aceptar.


El porvenir tiene buena pinta


Foto de Benjamin Davies en Unsplash


Puede que hayas tenido experiencias similares en el pasado, pero nada ocurre igual dos veces. Un nuevo año equivale a mucho más de 365 oportunidades para sacar la mejor versión de ti, la persona que eres ahora también merece ser feliz y continuar con su proceso de crecimiento. Es que solo detente a pensar, hay cientos de personas increíbles que todavía no has conocido, existen miles de lugares fantásticos por explorar y un montón de momentos mágicos que harán parte de ti. Hay que ser conscientes que seguiremos cambiando, y eso será maravilloso siempre y cuando sea para bien.


El futuro tiene unas gafas de sol puestas y está con los brazos abiertos diciéndote que sonrías.


Para terminar, espero que los cambios que atravieses sean positivos, que la forma como tratas a las personas sea mejor, que tu entorno sea más agradable y que tus nuevas amistades sean personas que aporten cosas beneficiosas para tu vida. Eso sí, lo único que espero que nunca cambies son los buenos valores y principios morales tan necesarios en este mundo.



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